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Qué son las subastas judiciales  
Los remates son una  alternativa interesante para comprar bienes muebles e inmuebles a precios sensiblemente inferiores a los del mercado tradicional.
Esta modalidad de compra, en el caso de los inmuebles tiene sus propias características y reúne ciertas particularidades que deben ser tenidas en cuenta:
Por ejemplo, los tiempos de estas operaciones no se pueden precisar con la misma exactitud que en una operación tradicional de compraventa, no obstante lo cual no deja de ser una tentadora opción de inversión, especialmente para quienes no tienen apuro en tomar posesión del inmueble.

Aspectos legales
Desde el punto de vista legal es una de las operaciones más seguras existentes, ya que durante todo su diligenciamiento un Juez arbitra las medidas tendientes a resguardar el bien y garantizar el correcto estado de la documentación del inmueble. Además, un dato muy importante: SOLAMENTE paga los impuestos de la propiedad a partir de la toma de posesión del inmueble, adquiriendo el mismo LIBRE DE DEUDA ANTERIOR a la misma.
Otro tema a tener en cuenta es saber si la propiedad se entrega ocupada o desocupada.
En el primer caso hay que tomar los recaudos necesarios para que se libre de ocupantes en los tiempos marcados por la ley o que específicamente se determinen en el edicto del remate.

Estado físico del inmueble
Se deben aprovechar los días de visita al inmueble a ser subastados a los efectos de evaluar su estado y los gastos de refacción necesarios para dejarlo en perfecto estado, lo cual le permitirá determinar el precio que UD. está dispuesto a pagar en la subasta.

Del dinero a integrar (BASE) y los trámites
El martillero judicial es el representante legal designado por el Juez y única persona autorizada para subastar la propiedad y entregar en el acto del remate el correspondiente boleto de compra.
El adquirente en subasta que resulte adjudicado debe abonar en el acto una seña equivalente al 10 % ó 30 % ( según edicto ) del valor ofrecido y que corresponde al boleto;, además del 3 % de comisión del martillero y el1 % por sellado ( de corresponder ) y el 0,25 % ( acordada 10/99 y 24/100 )si el acto de remate se realiza en la Capital Federal.
Estos valores deben ser pagados en efectivo, salvo indicación en contrario del edicto de subasta. El saldo de precio deberá ser integrado por el comprador a requerimiento judicial, variando estos plazos acorde a cada juzgado interviniente.
Con la finalización de los trámites se otorga la posesión del inmueble, siendo el comprador en subasta el encargado de designar escribano y de pagar los gastos normales d
e escrituración.